Primer año en casa · Sesión lifestyle en Querétaro
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La fiesta de un año se fotografía sola: todos sacan el teléfono, hay pastel y hay ciento y una fotos. Esta sesión es de la semana normal de esa misma época, y ahí cabe algo que en una fiesta no cabe: a esta edad todo dura cinco minutos. Se sienta a comer y el perro ya está ahí, esperando que caiga algo; él le da de su plato, sin que nadie se lo pida. Después tira el agua del vaso sobre la mesa y su abuela le explica, con toda la paciencia del mundo, que el agua no se tira. Él se enoja de verdad, llora de verdad, y tres fotos después está abrazado a ella. Más tarde se cae y su papá lo levanta; su abuelo lo carga un rato; y después del baño —el baño se lo da la abuela— llega una carcajada en la cama que no se parece a nada de lo anterior. Una mañana, cuatro adultos y todo el repertorio. Dentro de unos años la fiesta va a estar en el celular de todos; esta mañana no la iba a tener nadie.